No hay nada como un sueño para crear el futuro

Cada cierto tiempo, cuando escucho un discurso político o una discusión entre expertos en temas de cambios tecnológicos, prendo el computador, reviso archivos de un par de décadas atrás y concluyo, con muy poco asombro, que las palabras vuelan y los hechos se diluyen o se atascan a medio camino.


Hay muchos ejemplos. Voy a referirme a un tema que me permite aseverar lo que escribo porque ha sido parte de vivencias personales y experiencias profesionales, como le ha ocurrido a miles de personas en nuestro país.

Se trata de la muy legítima aspiración, llena de expectativas, para lograr que Chile se convierta en un país desarrollado.
Lo soñamos para el año 2000.
Luego para el simbólico año bicentenario, 2010.
Después escuchamos los proyectos para lograrlo, con todo el corazón, el año 2020.
Ahora, hay pocos ingenuos que se atreven a esperar algo para el año 2030.
En realidad, las proyecciones más serias y responsables nos dicen que lo más prudente es pensar -y trabajar- para que el sueño del Chile desarrollado se pueda cumplir un poco antes del año 2050.

Para convencerme de que los procesos de cambios profundos -transformaciones estructurales y culturales- toman más tiempo de lo que nos dicen los políticos y muchos expertos, recuperé de mi archivo una revista que sintetizaba lo que se llamó el proyecto "Chile Digital Bicentenario".
Se trató de una gran iniciativa público-privada realizada el año 2003, con la participación y aporte de miles de personas de las más variadas vertientes académicas, empresariales, tecnológicas y culturales.

Durante una intensa semana se realizaron foros, charlas, coloquios y exposiciones simultáneas en distintos lugares, con una sede principal en lo que entonces se llamaba Edificio Diego Portales, hoy Centro Cultural Gabriela Mistral.
Las conclusiones de ese Encuentro Nacional Chile Digital se llevaron a la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, que se realizó en diciembre de 2003 en Ginebra, Suiza.

Traigo a la memoria este evento simbólico porque el sueño, la esperanza, los proyectos y los desafíos se sintetizaron en una gráfica que hoy, después de varios periodos presidenciales,  me parece tan sólida y tan vigente -también pendiente- como hace más de dos décadas.

El proyecto Chile Digital del Bicentenario, se condensó en cinco anillos temáticos, cinco ámbitos para transformar conversaciones en acciones.

___________________________________________

1. Gobernar y Representar: Abrir canales de relación permanente y transparente entre los ciudadanos y sus representantes para una nueva forma de gobernabilidad.

2. Aprender: El desafío de la revolución del conocimiento exige una educación con estándares globales para ser un país más competitivo.

3. Acceder y Participar: Aprovechar las redes de información para potenciar vínculos ciudadanos en una democracia participativa

4. Crear y comunicar: Promover nuevas formas de expresión cultural en un entorno social y territorial que permita una calidad de vida integral para toda la población.

5. Investigar, Emprender e Innovar: Estrechar la colaboración entre el Estado, las empresas y las universidades para generar proyectos innovadores y productivos.

Estamos empezando el año 2026 y todos tenemos derecho a mantener vivas nuestras esperanzas. A imaginar, con inspiración y visión optimista, un Chile desarrollado, con bienestar compartido.

Buena oportunidad para recordar a Victor Hugo, el novelista y poeta francés del siglo XIX:
"No hay nada como un sueño para crear el futuro".
_______________________________________________________

Redarquía: olas de transformación organizacional en tiempos de IA. Más allá de las jerarquías.


Ya cumplimos el primer cuarto del siglo XXI.
Hace 25 años, cuando todos estábamos preocupados de un cambio de siglo que iba a colapsar los sistemas informáticos en todo el mundo, aprendimos algo. La tecnología tiene vaivenes que, más allá de sus amenazas e incertidumbres, finalmente provocan desafíos que los humanos tenemos que enfrentar y superar.

Las organizaciones de todo tipo tienen estructuras, más o menos rígidas, que hemos sintetizado en esas cajitas bien ordenadas en distintos niveles jeráquicos, para dar cuenta de las descripciones y reglas burocráticas que tan bien estudió y escribió Max Weber (1920s), uno de los padres de la sociología.

Ahora, en el mundo de redes globales, de hiperconectividad instántanea y de conocimiento sintetizado y actualizado a velocidades y capacidades supra-humanas, las organizaciones están empezando a abrir sus poros jerárquicos para oxigenarse con un modelo más flexible y más dinámico: la redarquía.

El consultor español especializado en estrategias de negocios en transformación digital y organizacional, José Cabrera, es el pionero en el abordaje y aplicaciones de la redarquía. A través de sus obras Redarquía: Más allá de la jerarquía (2014), La Redarquía en la Práctica (2024) y su versión adaptada a la era de la IA (Redarquía: Beyond Hierarchies – The New Organizational Structure for the AI Era), propone un marco visionario para evolucionar de estructuras jerárquicas rígidas a modelos en red ágiles y colaborativos.

En el contexto actual de la inteligencia artificial, que redefine el trabajo, la toma de decisiones y la innovación, Cabrera enfatiza que la redarquía no es un reemplazo total de la jerarquía, sino un complemento esencial para crear organizaciones ambidiestras o duales: capaces de explotar lo existente (jerarquía) y explorar lo nuevo (redarquía). La IA actúa como amplificador de la creatividad humana, potenciando eficiencia y resiliencia, pero requiere estructuras flexibles para superar rigideces propias de las burocracias.

Factores relevantes para abordar transformaciones organizacionales en entornos de IA

Según Cabrera, la transformación exitosa depende de factores interconectados que abordan la disrupción tecnológica y humana:

  1. Contexto de Disrupción y Resiliencia.
    La IA genera "cisnes negros" (eventos impredecibles de alto impacto), acelerando cambios exponenciales. Las jerarquías tradicionales se complican o paralizan ante la incertidumbre, mientras que la redarquía fomenta mentalidades más abiertas para la adaptación y transformación que  potencia la IA. La ansiedad frente a los cambios, puede convertirse en una oportunidad para descubrir nuevos escenarios.

  2. Mentalidad y cultura colaborativa inspirada en su Manifiesto Redarquía.
    Cabrera propone un cambio cultural profundo:

    • Más confianza, menos control.
    • Más propósito compartido, menos retórica.
    • Más colaboración, menos competencia interna.
    • Más influencia (basada en conocimiento), menos autoridad formal.
    • Más transparencia, menos opacidad.
    • Más autonomía, menos dependencia.
    • Más innovación, menos rutina.

      Lo anterior es crucial en la era de la IA, donde la tecnología amplifica la inteligencia colectiva.

  3. Seis Dimensiones Fundamentales para la Redarquía.
    En La Redarquía en la Práctica, Cabrera detalla:

    • Ecosistemas de innovación (colaboraciones internas/externas).
    • Compromiso de las personas (motivación y sentido de pertenencia).
    • Equipos ágiles y multifuncionales.
    • Liderazgo por influencia (inspirar y empoderar).
    • Cultura de experimentación y aprendizaje continuo.
    • Organización que aprende y evoluciona (resiliencia ante IA).

  4. Integración de la IA como complemento humano.
    Cabrera ve la IA como "inteligencia ampliada": potencia decisiones informadas, colaboración remota y exploración creativa, sin reemplazar el valor humano. Las organizaciones pueden y deben aprovechar las ventajas de la IA para descentralizar poder y fomentar autoorganización.

  5. Resistencias y Gobernanza.
    Principales barreras: aferramiento cultural a lo jerárquico y miedo a pérdida de control.
    Se requiere diagnóstico inicial y gestión del cambio para alinear estrategia con ejecución.

Cómo adaptar las jerarquías para avanzar hacia las redarquías

El consultor español aplica su destacada trayectoria y experiencia internacional en consultoría tecnológica y organizacional, para proponer un enfoque híbrido y gradual, evitando revoluciones abruptas. Recomienda su Metodología Acelera y pasos prácticos:

  1. Diagnóstico Inicial
    Evaluar la cultura actual (rigidez jerárquica vs. potencial colaborativo) y contexto (impacto de IA en procesos).

  2. Modelo Dual o Ambidextro
    Mantener jerarquía para operaciones estables (control, eficiencia diaria) y crear redarquía autónoma para innovación (exploración de nuevos modelos con IA).

  3. Implementación Práctica

    • Iniciar con pilotos: Equipos multifuncionales en áreas específicas.
    • Usar plataformas colaborativas digitales para transparencia y flujo de información.
    • Identificar "líderes de cambio" que actúen por influencia, no por cargo.
    • Fomentar comunidades guía y marcos de contribución abierta.

  4. Liderazgo Transformador 
    Los líderes pasan de "mando-control" a facilitadores: inspiran confianza, empoderan autonomía y equilibran estabilidad con flexibilidad.

  5. Medición y Ajuste
    Definir métricas de innovación (e.g., ideas generadas, velocidad de adaptación) y celebrar logros visibles para superar resistencias.

En resumen, según José Cabrera, la transición a redarquías en entornos de IA no es opcional: es la estructura que maximiza el potencial humano, generando organizaciones más ágiles, innovadoras y resilientes. un paradigma de confianza, transparencia y colaboración que equilibra lo humano con lo tecnológico, fomentando la agilidad y la innovación sostenible.

El liderazgo en el entorno de la redarquía tiene un nuevo sentido y nuevas manifestaciones prácticas, donde la capacidad anticipativa y de integración de señales cognitivas y emocionales, son fundamentales. Los líderes refuerzan  competencias y fortalezas como la empatía, la comunicación y la motivación.  

El trabajo en equipo adquiere nuevas expresiones y dinámicas adaptativas que se comprueban con demostraciones de habilidades creativas y mucho rigor basado en pensamiento crítico.

La redarquía es una innovación. Como tal, es más que un objetivo declarado como parte de visiones o misiones que cada cierto tiempo se ponen de moda. Esta innovación es el oxígeno de un habitat organizacional que está cambiando día a día, en un mar de disrupciones que los humanos podremos navegar mejor si usamos adecuadamente las nuevas tecnologías resumidas en la IA, para manejar éticamente los riesgos y equilibrar, en armonía, los beneficios.


En última instancia, la IA no reemplazará el elemento social del liderazgo y el teamwork, sino que lo potenciará (IH+IA = IP), siempre que se gestione con empatía y estrategia





¿Por qué orugas y mariposas?

De los muchos recuerdos infantiles durante calurosas tardes de campo en Curicó, región del Maule, Chile, hay una imagen simple y retenida por años, de esos lentos movimientos de orugas en arbustos, que después se convertían en mariposas mágicas.

No olvido las explicaciones colegiales de la metamorfosis.
Igual sigo pensando que es una pirueta de la naturaleza para recordarnos que hay maravillas, frente a nuestros ojos, que los seres humanos no apreciamos en toda su magnificencia.

Orugas y mariposas... la atractiva y apasionante dimensión transformadora de un recorrido que me provocó la ilusión de que podía recordar muchos momentos y escribir sobre episodios, que en realidad son vivencias y experiencias.

Orugas y mariposas... son figuras de mis imágenes, todavía nítidas en la memoria y otras también encapsuladas en fotografías y videos online, de viajes periodísticos que sintetizan transformaciones tecnológicas ocurridas en las últimas seis décadas.

Orugas y mariposas... son sensaciones que reviviré en el próximo post, con el recuerdo de aquella primera cámara Polaroid, de fotografías instantáneas, que me impresionó el año 1972, mientras compartía, como participante en un programa de intercambio estudiantil, con una familia que me acogió cariñosamente en California. 

Orugas y mariposas...son breves relatos de cambios y flujos provocados por muchas tecnologías que a veces aparecen silenciosas y lentas, para luego transformarse en fenómenos que nos hacen soñar (y creer), que podemos volar.


De las fotos instantáneas de mi primera Polaroid a las imágenes algorítmicas de hoy

 

El relato parte en California en 1972.
Ese año el hit musical fue el tema de Roberta Flack "The first time ever I saw your face". Una voz inolvidable para románticos.

Ese año ví y usé por primera vez esa cámara fotográfica de impresiones instantáneas que la marca Polaroid transformó en un producto icónico de esa década. Las novedades tecnológicas empezaban a cruzar fronteras desde lo analógico, a lo digital. 

Ya no había que depender solamente de cámaras con rollos fotográficos que necesitaban un proceso de revelado químico, que podía demorar varios días.

Empezábamos a coquetear con la instantaneidad y a entusiasmarnos con la libertad de la autoría creativa personal, que con los años avanzaría hasta límites insospechados.

Queda la nostalgia de un hardware que tenía un feeling de artesanía básica, con limitaciones de calidad, pero que lograba satisfacer las  expectativas modestas de fotógrafos amateurs.

Damos un salto brusco a esta segunda década del siglo XXI y nos sorprendemos con la creación de imágenes que aparecen en pantallas como parte de un proceso dominado por la inteligencia artificial. Podríamos decir que es un software de la imaginación que se gatilla con una instrucción humana, escrita en modo prompt, y se completa luego como obra digital.

La imagen ha dejado de ser un  reflejo de la realidad para convertirse en la manifestación de un pensamiento. Pasamos del sonido mecánico de un obturador de una cámara, al click silencioso que hace la magia transformadora de los pixeles, con sus matices de colores y brillos.

Las imágenes creadas con modelos IA en verdad son imágenes decodificadas y sintetizadas que van mejorando con el mismo aporte de los humanos que vamos pidiendo más precisiones y más ajustes a los gustos personales.

Para las nuevas generaciones (Millennials y Gen Z), que han crecido con las nuevas plataformas y aplicaciones en la web, la inmediatez de las imágenes generadas por la IA es una extensión natural de su ecosistema digital.


Para los que somos parte de la Generación Baby-Boomers, y que el año 1972 recién empezábamos a ir a fiestas, lograr una foto instantánea de una polola, con una cámara Polaroid, era una experiencia pop. 
Tal cual!

Impresiones tecnológicas de las últimas seis décadas, actualizadas con las novedades de hoy



Esta secuencia de relatos podría transformarse  en un libro tradicional.
Por ahora, es para leerlo en pantallas personales. Un blog o un e-book.

Cuesta pensar en un libro impreso porque la velocidad de los avances, cambios y novedades en el campo de la neurociencia, la computación cuántica, la inteligencia artificial y la robótica son de tal magnitud que atentan contra la vigencia editorial deseada y sería sumirse en una cadencia de obsolescencia, algo que para un periodista es altamente frustrante.

Este espacio online pretende ser un mapa de recuerdos e impresiones de viajes, conversaciones, lecturas, y también de revisiones interminables de charlas TED, podcasts en Spotify, videos en YouTube y más.

Todo relacionado con los cambios e impactos en la vida diaria, provocados por aplicaciones y agentes armados con todos los potentes motores de la inteligencia artificial.

Como punto de partida, estoy tratando de fundir y sintetizar experiencias vitales y profesionales de las últimas seis décadas, que son cimientos para este este proyecto comunicacional y de auto-provocación para seguir aprendiendo, cada día.

Primero, lo vivido y aprendido en ese viaje inolvidable para estudiar en un colegio en California el año 1972. Tenía 16 años y recuerdo el impacto de ver el primer local McDonald´s, también sacar la primera foto con una cámara instantánea Polaroid y escuchar por primera vez que había una oficina grande donde funcionaba un equipo raro, que se llamaba "computador". 

Diez años después, entre los años 1982 y 1989 se produce una avalancha de vivencias y experiencias como periodista integrante del equipo realizador de la serie de programas científicos y tecnológicos "MUNDO", creado y dirigido por Hernán Olguín, en Canal 13 de Televisión, Chile. 

Durante ese período -cuando no existía Internet ni usábamos smartphones- recorrimos decenas de países para grabar reportajes en los principales centros de investigación en las más diversas áreas temáticas, desde las primeras empresas "high-tech" en Silicon Valley, California, pasando por todos los centros de la NASA a lo largo y ancho de Estados Unidos, hasta los incipientes y secretos laboratorios de robótica en Canadá, Alemania y Japón.

La tercera vertiente de impresiones y aprendizajes es un salto a estas primeras décadas del siglo XXI, con la revolución tecnológica dominada por los dispositivos digitales, las aplicaciones con inteligencia artificial, los robots, la biotecnología y los viajes exploratorios para llegar con los primeros seres humanos al planeta Marte.

En este nuevo entorno, las vivencias personales son más académicas y están relacionadas con cientos de conversaciones y presentaciones durante los últimos diez años que han sido compartidas -en formato de talleres participativos- con alumnos del Curso Habilidades Relacionales del Magíster de Ingeniería Industrial en la Universidad Adofo Ibáñez, Santiago-Chile.

Se suman otros dos talleres -Habilidades Cognitivas y Liderazgo Colaborativo- que realizo semestralmente con alumnos de la Carrera Ingeniería de Proyectos de la Universidad Federico Santa María

Finalmente, el punto de inflexión para despertar y provocar una inquietud creciente que gatilló la publicación de este Blog, ocurrió el 30 de noviembre del año 2022, con motivo del disruptivo anuncio de la primera versión del Chat GPT, creado por la empresa OpenAI. 

Ese mismo día, empecé una re-visión diaria de datos e información, comentarios y polémicas, miedos y esperanzas, desafíos y profecías. Puros contextos nuevos llenos de complejidad e incertidumbre, que ya no son "líquidos" como se decía a comienzos de los años 2000, sino "gaseosos", por su extrema volatilidad y ambiguedad.
Cambios acelerados con impactos crecientes.

Ese es el nuevo entorno de este primer cuarto del siglo XXI y ese el motivo central de esta incursión creativa que busca nuevos aprendizajes y experiencias colaborativas.

Para muchos, esta transformación cultural de nuestros días tiene más bien características de cambio civilizatorio. 
En realidad, son 300 mil años de evolución y dominio del Homo Sapiens, que -al ritmo actual de desarrollo exponencial de los agentes de inteligencia artificial- podrían dar paso a una etapa de mutación antropológica estructural.
¿Qué vendrá después del Homo Sapiens?

_____________________________________
Mario Boada
Fundador y director creativo de Canal-i Online
Profesor del Taller de Habilidades Relacionales -Universidad Adolfo Ibáñez - Chile
Profesor del Taller de Habilidades Cognitivas -Universidad Federico Santa María - Chile

Famosa revista Vogue crea polémica por publicar imágenes de modelos no-humanas



La inteligencia artificial ya entró al exclusivo mundo de la moda, belleza y glamour. 

La revista Vogue, en su edición de agosto de 2025, ha generado gran polémica al incluir por primera vez imágenes de modelos creadas mediante inteligencia artificial (IA) en algunas de sus producciones fotográficas y campañas publicitarias.
 
Uno de los ejemplos destacados es un anuncio de la marca Guess, en el que la modelo protagonista fue generada totalmente con IA por la empresa Seraphinne Vallora. Estas imágenes están etiquetadas específicamente como “producidas con inteligencia artificial” para mantener la transparencia con los lectores.

La decisión ha provocado debates intensos en la industria de la moda y entre el público. Por un lado, algunos ven esta incursión de la IA como símbolo de innovación, eficiencia y un nuevo nivel de libertad creativa. Por otro, numerosos lectores y modelos profesionales han expresado su malestar, criticando que la revista prefiera usar imágenes de “cuerpos perfectos e irreales” en lugar de promover el arte y el esfuerzo humano que hay detrás del modelaje tradicional. Incluso, algunos han anunciado la cancelación de sus suscripciones en protesta por este cambio editorial.

Además, Vogue no es la primera marca de moda en experimentar con modelos generadas por IA; firmas como H&M, Mango y Louis Vuitton ya lo han hecho previamente, pero la magnitud y el simbolismo de Vogue le da una relevancia especial a este movimiento, marcando un posible punto de inflexión para la industria.